Prefacio

Estás en el espacio technicolor donde el tiempo transcurre de una manera poco convencional...
Antes de entrar al justo medio entre la razón y el sentimiento...no intentes comprenderlo...sólo sentirlo...aún a pesar de kantian@s, existencialistas y radicales..Encontrarás diferentes personajes que deambulan por estos espacios..

Ni todos son reales ni todos son ficticios..son simplemente acompañantes del camino..

viernes, 26 de diciembre de 2008

se abre la convocatoria...

Ni toda la retórica empleada pudo convencerme esta vez..
Estaba decidida a dejarte ir, así fuera la última prueba del año.
Llegaste con tus frases elaboradas,
con tus promesas eternas,
con tus pupilas dilatadas...
Pero esta vez no caeré de nuevo, prefiero dejar de verte a saber que cuando estás conmigo salen todos los demonios que llevo dentro.

(No me hubieras dejado esa noche, por que esa misma noche encontré un amor..)

Pensaba en todo lo que te diría en el momento en que llegaras por mí. Elegí el atuendo "perfecto" para nuestra última cita: la lencería especial que tanto te gusta llena de clichés y encajes, los tacones altísimos con los que te gusta tomarme lentamente, la falda negra casi transparente y la blusa que sólo se amarra en la espalda.
Ya no estaba contenta contigo, ya no me hacías volar por constelaciones enteras. Ya no había sexo salvajemente grupero y tus ganas de jugar a la casita mientras explorábamos habitaciones en hoteles no tan de paso mataron con cicuta a mi libido.
Pero cada vez que intentaba decirte que esa era la última vez, me hablabas de sentimientos profundos, prometías diversión interminable y mencionaste algo de un látigo especial. Eso bastó para que me tuvieras encima de tí, como cada vez que podíamos vernos.

Pero esta vez..esta vez tengo que dejarte ir. A tu vida perfecta, con tu novia perfecta, a tu casa perfecta.

(Parecía que estaba esperando tu momento de partir, parecía haber observado mis momentos junto a tí)

Tres minutos antes de que llegaras recibí esa llamada que me cambió..y las ganas de mandarte directito a la chingada se evaporaron..me llamó alguien de quien nunca te hablé pero que inspiró nuestro desempeño sexual. Sólo pensaba en la persona de la llamada cuando apareciste y estuvo conmigo todo el tiempo. Parecía que no había nada más en el mundo que tenerte dentro una y otra vez y nunca supiste que en realidad decía su nombre entre gemidos sonoros y suspiros callados..Gastamos todos los condones acumulados de encuentros anteriores, con el anillo ese rarito que funcionaba como vibrador y con la alberca privada y dijiste que había sido el mejor sexo que habíamos tenido hasta ese momento.

(No me hubieras dejado esa noche, por que esa misma noche encontré un amor..Me abrazó el instante mismo que tú me dijiste adiós..)

Todo era como me gusta, verte casi dormido, musitando mi nombre y envolviéndome con tu cuerpo. Justo después de un beso que provocaba el tomarte al instante fue cuando se te ocurrió decirme: "Creo que la voy a dejar. Quiero estar exclusivamente contigo.No es justo para ninguno de los dos que estemos separados si la pasamos tan bien juntos..."

(Y no fue una gran tristeza, fue como ir de menor a mayor)

Y ahí fue cuando todo se convirtió en soledad...incluso después de dos rounds más en los que estabas dentro de mí.
"Querido, los amantes sólo pueden seguir siéndolo cuando los sentimientos de pasión no superan a los de apego.." No pude decírtelo..no cuando te vi en el espejo del techo haciendo tus mejores movimientos, no cuando sólo pensaba en él y en su llamada..No después del sexo tántrico..No al abrazarme durante las pocas horas que quedaban antes del amanecer y susurraste que no querías dejarme ir..

(Mi soledad siempre he pertenecido a tí...Mi soledad...siempre he pertenecido a tí....)

No me gustan los apegos..pero no se cómo dejarlo contigo.
No encuentro las palabras..
No tengo argumentos sólidos..
Sólo siento que me llena un veneno ámbar
que sólo se va cuanto estamos juntos..
Llegan los demonios y seguimos juntos..

Necesito renovar la lista de amantes..

Se abre la convocatoria...

(no me hubieras dejado esa noche...)

lunes, 15 de diciembre de 2008

Tarde de cineteca..

Te ví a lo lejos..después de tantos años pensé que no me moverías ni un centímeto.
Te ví sentado en nuestra mesa de siempre, con un sol de invierno iluminando tus canas más recientes.
Te ví leyendo "El Proceso" e imaginé nuestras eternas pláticas sobre política, las cuales normalmente terminaban en la cama.
Te ví cuando pedías tu café cortado y ajustabas los lentes a tus hermosos ojos color avellana.
Te ví y por primera vez no te ví mirándome en el mismo escenario. Ella estaba ahí.
La ví, sólo pude observarla mientras se acercaba a tí..
La ví tomándote de la mano amorosamente...y con una sonrisa que me pareció creepy pero era muy sincera.
La ví viéndote..y me ví..
Me ví viéndolos, desde lejos..mientras esperaba la hora para entrar a la película.
Me ví analizando pósters de la Cineteca para no pensar en tí..
Me ví entrando a la tienda de libros y películas, buscando cualquier cosa para no recordar tus manos entre las mías.
Me ví besándote lenta y absolutamente..mientras tus piernas recorrían mi espalda..
Me ví como me veo justo después de un orgasmo contigo: brillante, sudorosa, con ganas de correr por todo el lugar.
Y justo cuando estaba a punto de comenzar a buscarte, sentí su mano en mi mano. "Perdona la tardanza, estaba justo en Coyoacán pero quise pasar a comprarte algo".
Ella tomaba mi mano alegremente.
Ella, con esa sonrisa llena mi mundo ahora..llena mis tardes de sol,
me dedica canciones y me escribe cuentos.
Ella no me promete lo eterno y le pone segundos a lo real.
Ella ha decidido no quedarse pero me besa mientras se va.
Con ella no me da miedo volar...

domingo, 30 de noviembre de 2008

Cerrando la serie nostálgica..

Estaba sentado en el parque de siempre,
haciendo lo que cada jueves..
Ese día no existía nada más que pensar en ella,
casi compulsivamente.
Sin planearlo, la melancolía fue metiéndosele lentamente en la sangre.
Su proceso comenzó por la planta de los pies..
El primer síntoma fue un molesto hormigueo que decidió ignorar.
Todo lo veía en sepia, como una foto vieja y mal tomada..
A veces se sentía fuera de foco y con las manos temblorosas,
sin la capacidad de hacer algo más que caminar al mismo lugar,
siguiendo sus propios pasos,
y con los pensamientos de siempre.
Él se dió cuenta que su vida rutinaria no cambiaría...aunque tampoco lo deseaba.
"No me gustan los cambios", se decía continuamente.
La nostalgia no siempre es buena consejera..


domingo, 23 de noviembre de 2008

el pez que se creía Ícaro...


y convenció a otros de su sueño...

Just like a dream...

El día menos pensado se apareció Tristán en el camino de Amelia...Fue todo menos un encuentro tradicional. Ella no sabía qué esperar después de que él se había mostrado esquivo estos últimos meses y quería dejar en claro que ya no quería encuentros fugaces, pero tampoco lo quería de manera rutinaria en su vida.

Después de pensarlo un poco, después de haber hecho la cita, y sólo después de haberse dado cuenta que esta vez sí lo vería, Amelia se tomó sólo unos minutos para pensar: "La verdad es que ya no sé qué quiero de él..." Aún así decidió no cancelar la cita y dejar que el rumbo de los acontecimientos le contara una historia, con un final que no aparecía en ninguno de los guiones consultados y se moría de ganas por saber la trama semi completa..Cuando por fin llego el día, él llegó corriendo a su cita, en un foro al aire libre, justo antes de empezar la función. Se veía con un brillo que Amelia antes no había detectado. Estaba vestido con un pantalón de pana, una gabardina a juego y un cuello de tortuga, todo en tonos café..Ella llevaba unos tacones morados, de 10 cm, una falda negra casi transparente, una blusita pegadita a juego con un bra negro con corazoncitos en los tirantes y una gabardina tipo "trench" negra...

Pasaron uno junto al otro casi sin mirarse, pero fue cuestión de breves segundos para que se reconocieran en medio de la multitud."-Amelia, ha pasado tanto tiempo. Quiero besarte apasionadamente aquí, frente a toda esta gente. No me importa nada".
Pero Amelia lo abrazó tímidamente y le dijo: "Cómo estás? No ha sido tanto. Te ves muy bien. Me gusta la pana".
Se dirigieron hacia el auto de él, uno de esos viejos que invita a iniciar un viaje en carretera, dejando todo atrás



La mañana siguiente a Tristán, Amelia seguía sin saber qué es lo que quería de él. Precisamente se dió cuenta que, en su mente, no existía "el hombre de sus sueños" (y bueno tampoco el trabajo de sus sueños, el reto de sus sueños..últimamente nada era como "en sus sueños"...) y era a aquel al que, por fin, le había escuchado decir un mágico "Je t´aime". Uno sin promesas de eternidad o compromisos volátiles durante una noche que se antojaba interminable. Sólo existía el reto de tener un amor sartriano indefinidamente.

Se dió cuenta que ya no le tenía pánico al sentimiento de "amar" a alguien...sonrió casi imperceptiblemente...Sólo bastaron un par de años huyéndole a eso...Y de pronto, así, sin más, Tristán la dice de manera contundente.




Y nada...Amelia decidió caminar por ahí, tratando de despejar un poco la mente para pensar con claridad y sólo encontró cosas hermosas en su camino: mariposas amarillas, blancas y naranjas que insistían en acompañarla. Un amanecer despejado, con una ciudad limpia y fría. Una sonrisa que no podía quitársela con nada.
No tenía ganas de huir, pero tampoco de quedarse. Lo único que sabía en ese punto es que no podía dejar de cantar:
"You
Soft and only
You
Lost and lonely
You
Just like heaven..."

martes, 18 de noviembre de 2008

La mujer ceniza...

Desperté con un sabor amargo, como de centavo viejo. Fue casi como si pudiera sentirlo antes de que pasara.. El cuerpo me pesaba, La cabeza me dolía tan sólo de pensarla..o de pensarte (aún no decido esa parte).
Estaba tan de malas que no soportaba la luz del sol, el aire helado que anunciaba tu ausencia...
Todos mis sentidos me lo gritaban mientras yo decidía ignorarlos: "Seguro es un mal día, es la pendejez lo que me fastidia. Necesito un trabajo nuevo. Es un mal amante y pasajero..." Pero todo era mentira, nuestra última conversación sonaba interminablemente en mi cabeza: "Déjalos a todos, yo te quiero como a ninguna. Hagamos una vida juntos...Mira que si tú quisieras serías el amor de mi vida..."
Una y otra vez te escuchaba decirlo..hasta el hastío. Lo único cierto es que camino a tu casa, me avisaron: "Mejor ni vengas. Él ya no va a llegar...Tuvo llamado en la fuente de petróleos, ya sabes, era el primer comercial que dirigía. Dijo que quería hacerlo al atardecer, a las 7:00 p.m para ser más precisos.."
Ya ni llorarle a tus restos..ni pensar en ser la mujer de tu vida, en dejar a todos mis amantes..y mucho menos en hacer una vida juntos. ¿Y ahora?
Ni modo de recorrer Montes Urales completito para ver dónde te rezo..
Vaya..la combustión espontánea y tú fueron uno mismo en cuestión de segundos.
¿Y yo? Ahora tengo todas estas cenizas, un abrigo verde y un recurrente aire helado que recorre mi espalda. Una caja inútil con algo que no pertenece a tu escencia y muchas ganas de gritar.

martes, 4 de noviembre de 2008

La franca caída libre

Despertó un día sintiendo que los sonidos le pesaban casi tanto como las horas. Hacía mucho tiempo que dejó de sentir cómo el viento jugaba cariñosamente con su cabello y las caricias esporádicas de las nubes mañaneras. Todo indicaba que Amelia estaba, definitivamente, hastiada de los amantes...de todos menos de uno.

Después de su último encuentro fugaz, ya cuando iba camino a su oficina, se descubrió absurdamente enamorada de esos ojos almentrados y las canas interminables. En un arranque de locura cósmica y un orgasmo salvajemente sonoro, resolvió para sí misma que ya no quería compartir su cuerpo con algún otro..sólo con él. El de los lentes raros y la sonrisa tranquila.

Amelia no quería experimentar otros cielos diferentes al que experimentaba en franca caída libre cuando estaban juntos. Ella no quería revelar su nombre, así que siempre le decía "Tristán".

Así pues, decidió que necesitaba tiempo lejos de la ciudad, pues estaba harta de su vida rutinaria. Hizo maleta para tres semanas, buscó los rollos fotográficos suficientes, los blanco y negro eran sus favoritos, y decidió emprender la gira artística anual en busca de la dosis neurológica necesaria para seguir bajo el mismo régimen.

Unos días antes de irse le llamó a Tristán para avisarle que se iba por un tiempo. Él también saldría de viaje, con dos días de diferencia, sólo que su misión era detener activistas agresivos que entorpecían las labores humanitarias para evitar el calentamiento global, o algo así musitó brevemente antes de pedirle una última noche..hasta que el destino volviese a reunirlos en el mismo espacio geográfico.

Pactaron la cita y se vieron en un hotel camino al aeropuerto. Entre besos, caricias y sexo tántrico, Tristán le decía dulcemente al oído: Tengo preparado para tí un baúl lleno de sorpresas. Ábrelo cuando estés por marcharte a tu viaje y estés sola.

Así, Amelia decidió abrir el baúl. Sólo había un papel reciclado con una lista escrita. Eran destellos de deseos que Tristán quería compartir con ella. También era un poco de lo que Amelia le hacía sentir:

1. Selva

2. Cascadas

3. Olor a café recién molido

4. Chocolate en leche, con espuma interminable

5. Hamacas

6. Estrellas fugaces

7. Fuegos Artificiales

Ella, por su parte, le dejó una lista de canciones para que lo acompañara en su misión...canciones que la hacían feliz y sólo por eso le recordaba. Claro, Amelia se llevó una copia para sentirlo cercano durante las noches de su viaje.



Sólo fue cuestión de subirse al camión para descubrir que, durante esas tres semanas ella vería en todas partes esos deseos, sentimientos y señales. Se encontró en medio de la selva, tomando café en Ocosingo y caminando hacia Comitán. Pudo explorar la cascada de Misol- Há y extender los brazos mientras la fuerza del agua cayendo la empujaba hacia las rocas, estando parada en el puentecito que dividía lo real de lo imaginario. Se tumbó en una hamaca en Tabasco, mientras observaba pacientemente el atarceder y espantaba a los fastidiosos mosquitos que estaban empecinados en picarla.

Llegando a Zinacatán, lo primero que recibió al bajarse del camión fue una taza de chocolate en leche, muy caliente. Contrastaba con la neblina que bajaba a la comunidad y hacía la unión perfecta con el café recién molido de la zona. Pensó que después de esto, la lista no podría seguir en el mismo orden. Que ella lo estaba imaginando, así que decidió cambiarse de región..


Siguiendo sus instintos se fue hacia el mar, su amante más antiguo.

Allá descubrió la lluvia de estrellas más maravillosa. La noche fue mágica, no dejaban de caer y casi no había tiempo para pedir deseos entre una y otra. Se sentía acompañada, feliz, parte de un todo y reafirmando su decisión de no estar con nadie más, sólo con su Tristán ¡El que había deseado para ella todo eso!

Se sentía enamorada, con ganas de regresar y verlo. Contarle que había recuperado la fé en el universo y que estaba dispuesta a dar el siguiente paso, ser amantes eternos..Camino a ninguna parte, sintió el deseo de pararse en medio de la calle para gritar a los cuatro vientos que Tristán era un regalo hermoso que tenía poderes mágicos y era capaz de convertir un beso en relámpago y fue cuando los vió: Los más maravillosos fuegos artificiales en un cielo negro y sin nubes. Morados, azules, rojos, amarillos y verdes. Sus tinturas teñían temporalmente el cielo. Amelia no podía esperar para verlo y entre besos descubrir la similitud entre deseos y canciones, detallarle el cumplimiento de la lista de deseos.

Así que se regresó, lo buscó, le escribió y lo llamó. Esperó pacientemente uno, dos, tres días. Sabía que él tenía actividad en internet, aunque no sabía si estaba en la ciudad. Eso no importaba, ella bajaba sus correos casi compulsivamente para ver si le había escrito algo. Pero no. Él no respondió a sus cartas y no atendió a la única llamada telefónica que Amelia hizo. No hubo más explicaciones. Él simplemente desapareció.